jueves, marzo 25, 2010




¿Es difícil escribir una novela? ¿Acaso pintar un buen cuadro no es más complejo que escalar una montaña? Imaginemos entonces lo que implica la creación un... queso. Porque de eso se trata la película debut de los hermanos Bogart (Kyle and Cliff), quienes nos muestran la vida y milagros de Virgil Gurdies, un técnico de laboratorio que, de pronto, decide que el mundo no sólo está listo para el surgimiento de un nuevo queso de cabra, sino del mejor queso de cabra alguna vez creado. Hay dos problemas si se quiere llegar a la meta: Virgil no sabe nada de fabricar quesos y... no tiene cabras.

Peor aún, en EE.UU., leyes federales prohiben la creación de quesos no pasteurizados (razón por la cual hay un mercado negro extraordinario de quesos franceses sin pasteurizar que entran por Canadá, historia que ha sido narrada en una nota maravillosa de The New Yorker). Como dice el genial Sempè: "Nada es simple" y, capítulo dos de cualquier vida, "Todo se complica".

Acá (abajo) los hermanos Bogart nos explican como una pequeña cabra puede sortearlos (con la ayuda de un buen guión, obvio).



Tocá la canción dos veces..., Sam

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